lunes, marzo 06, 2006

He dejado de escribir ya hace mucho tiempo, mi mente silencio mis manos. En una esquina de un cuarto oscuro, me encerré a llorar las penas de mi corazón, bambaleante e introspectivo, con los brazos sosteniendo mis piernas replegadas, me entregue a las sodomías de un corazón atormentado, desilusionado y abatido. ya que todo lo planeado y soñado, fue solo la ilusión del amanecer en una caja, mis peores miedos comieron sobre porcelana, festejando su victoria. Confieso que el proceso marcho desde la locura, el odio, el amor, el orgullo, la ironía, la comparecencia, hasta descansar en los regazos de la paz. He hecho las paces con mi corazón y mi mente, mi espíritu descansa, mis ojos recuperaron su brillo, de esperanza y amanecer. La conocí en primavera y finalmente no cambiaria por nada del mundo aquella estación, ni aquel año. Pues aquella ilusión, me llevo a encaminarme en mis sueños, a proteger mis ideales, a luchar por aquellas cosas que en la vida trascienden, a charlas de veredas con maestros sin títulos, a hacer las paces con mis tormentos, y vencer mis demonios. Después de un tiempo infinito, después del tormento, después del dolor de la pérdida, estoy listo para girar la ruleta del destino una ves mas y apostar todas mi fichas a una nueva esperanza, después de lo aprendido, abatirme será imposible, ni en bayonetas de amor escondido, encontrara la desilusión su esperanza. Hoy las piernas vuelven a estirarse, el rostro a afeitarse, la frente recupera el orgullo, las ropas se embeben en colores floridos, hoy el andar deja huella, y mi ejercito de ángeles alados vuelven a ganar respeto.
Si puedes perderlo todo, despues trabajar duramente para recuperarlo, y luego ser capaz de volver a aportarlo toda a un solo giro del destino, entonces, el cielo será tuyo, ya que la suerte esta en favor de los valientes.
Hoy me encuentro ante un Ariel que marcha sin prisa pero con firmeza a conseguir su objetivo, por sus seres amados, por los que quedaron en el camino... pero principalmente, por aquel que se lo merece, por Él mismo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

En los peores momentos cuesta creerlo pero el alma (o lo que uno crea que lleva dentro) se recupera como la piel lacerada y a veces las cicatrices casi no se ven.

Anónimo dijo...

Se que una vez mas nos encontraremos en un giro de nuestro destino. . . que fue marcado en ese semáforo de cuatro tiempos. . .

Ariel Castillo dijo...

Cuando te sentís mal , lo único que queda es recuperarte , cosa que pensaste que nunca lo ibas a hacer...